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Lazio Tappingprettybare Lazio Baks Notes Image Kotaroh Sand Art Contest Tapping Pretty Bare La Lengua &raqquo; Diez discos mprescindibles de as dos últimas décadas

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en todos los sentidos de la palabra, compactos de esos que pones a reproducir en la pista 1 y nunca usas el botón de pasar a la pista siguiente. Discos que son perfectos desde la primera canción hasta la última, en los que no sobra ni falta nada.

Además son discos que, independientemente de las preferencias personales de cada uno, suelen gustar a todo el mundo. Estos son los diez que más me han gustado a mí en los últimos años. Os los recomiendo vivamente, y no creo que os arrepintáis si seguís mis recomendaciones. Empezamos.

Extreme: Extreme II: Pornograffitti (1990)

Después de un disco de debut bastante soso, la banda liderada por el genial guitarrista portugués Nuno Bettencourt publicó esta obra maestra del funk metal, donde hay cortes de todo tipo, desde la animada Decadence Dance, hasta la balada jazzy When I first kissed you, que podría perfectamente haber cantado Frank Sinatra, pasando por la demoledora Money y la inolvidable balada More than words. Precisamente fue esta la que consiguió que el disco vendiese varios millones de ejemplares en todo el mundo, y creo que cualquier persona que la oiga aún hoy, dieciséis años después, es capaz de reconocerla al instante. Mi pista recomendada: He-Man Woman Hater, una canción brutal, una lección de guitarra en cada segundo, un solo de tapping de los mejores de la historia y la colaboración de Dweezil Zappa, el hijo de Frank. Extreme publicó dos discos después de este (el III Sides to Every Story es una joya de disco conceptual) y luego se separaron, aunque últimamente han tocado en directo juntos alguna que otra vez.

Metallica: Metallica (1991)

El más conocido como Disco Negro es el mejor disco de este grupo de trash metal. Me da igual lo que digan sus incondicionales: este es un disco que puede apreciar todo el mundo, y tengo amistades que nunca escuchan música dura y lo adoran, y eso es lo que hace que un disco sea bueno de verdad: no gusta solamente a los fanáticos, sino a cualquiera con un poco de gusto musical. Este CD originó un impresionante documento en vídeo, A year and a half in the life of Metallica, dividido en dos partes: primero la grabación en el estudio, y luego una multitudinaria gira con Guns’n'Roses, con los que casi acabaron a guantazos. Todas las canciones del Metallica son obras maestras, desde el mítico Enter Sandman hasta la power ballad Nothing else matters, que contiene el arpegio preferido por los que empiezan a tocar la guitarra, con perdón del Stairway to Heaven de Led Zeppelin. Mi recomendación: Wherever I may roam, una canción potente y exótica.

Red Hot Chili Peppers: Blood Sugar Sex Magik (1991)

Este disco definió el funk popular de los noventa, coincidiendo con el momento dulce que vivió la música norteamericana en la primera mitad de aquella década (casi todos los discos de este artículo son de aquellos años). Es un disco marchoso desde el principio hasta el final, y seguro que todo el mundo recuerda melodías como las de Give it away y Under the bridge. Mi recomendación va por otro lado: Apache Rose Peacock, una balada funk divertida y bailonga con una letra graciosa y un estribillo muy bonito. Quince años después, los Pepper siguen en primera línea.

Lenny Kravitz: Are you gonna go my way (1993)

Este disco fue uno de los que iniciaron el gusto general por el revival de los sesenta, pero más de la época rock, de los Rolling Stones, los Led Zep y otras bandas sucias que por los Beatles o los Beach Boys. El tema que abre este LP es potentísimo, y el vídeo que se hizo del mismo también. Lenny toca casi todos los instrumentos del disco, que en algunas ediciones venía en caja de cartón, imitando los vinilos (por cierto, si está leyendo esto el tipo al que se lo presté, le ruego que me lo devuelva). Mi preferida: Is there any love in your heart.

Texas: Rick’s Road (1993)

Los escoceses liderados por la guapa Sharleen Spiteri eligieron el nombre de su banda en honor a la película Paris, Texas, de Wim Wenders, y al slide de guitarra que toca el maestro Ry Cooder en la banda sonora. Este Rick’s Road, curiosamente, es uno de los discos menos queridos del grupo, porque vendió mucho menos de lo que se esperaba; sin embargo, está repleto de buenas canciones, y no sobra ni falta nada. Si tuviera que elegir una sola canción, probablemente me quedaría con Listen to me, una balada de las que te ponen los pelos de punta. De lo que ha hecho Texas después, francamente, no me gusta casi nada, con la excepción de la preciosa Say what you want.

Counting Crows: August and everything after (1993)

Este fue el disco con el que se estrenaron los Counting Crows, y desde luego, no podrían haber empezado mejor. Algunos temas están producidos por R.E.M., pero todos y cada uno de ellos son excelentes. Desde el exitazo Mr. Jones, que me hace sentir algo especial cada vez que lo oigo en algún pub, hasta Murder of one, y todas las demás. Mi favorita aquí es Anna begins, seguida de cerca por Round here. Y la voz de Adam Duritz, dicho sea de paso, es una de las más personales de la música pop de los últimos tiempos.

Eric Johnson: Venus Isle (1996)

Eric Johnson es uno de los guitarristas eléctricos más respetados del mundo. No en vano fue elegido por el dios Joe Satriani, junto con Steve Vai, para una gira a tres que les llevó por un montón de ciudades de los Estados Unidos, y de la que hay disco y cinta VHS, ignoro si también DVD. Este fue su segundo disco en solitario, y para mí el mejor. En él demuestra por qué es uno de los mejores del mundo, e incluso se atreve a cantar, y no lo hace mal del todo. Hay un puñado de temas magistrales, como Manhattan, SRV, dedicada al malogrado Stevie Ray Vaughan, que se mató en un accidente de avión cuando estaba de gira con Eric Clapton, y la canción que pone título al disco, que contiene mi solo de guitarra favorito de todos los tiempos. Recomiendo una canción breve y extraña: Song for Lynette, que por algún motivo me traslada a mundos más allá de nuestro sistema solar. Sí, tan cursi como suena, amigos.

Bic Runga: Beautiful Collision (2002)

Esta neozelandesa dio la campanada con veinte y muy pocos años, al publicar su primer disco, en el que estaba incluida una de las canciones más bonitas de las últimas décadas: Sway. En su segundo disco demostró que había madurado rápido, y todas las canciones son preciosas melodías a la antigua usanza, sazonadas con un sonido moderno y la increíble voz de esta chica. Todas, todas y todas las canciones son inolvidables, pero tengo que recomendaros una, así que me decanto por la extraña y posmoderna Election night.

Feist: Let it die (2004)

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